Si todos los hogares españoles aplicaran medidas de ahorro y eficiencia energética, se podría reducir el consumo de energía en un 30%, lo que supondría un ahorro de 9.000 millones de euros al año y una disminución de las emisiones de CO2 en 24 millones de toneladas.

Según el IDAE, el sector residencial representa el 17,4% del consumo final de energía en España, y el 25,7% de la demanda eléctrica. Si todos los hogares españoles aplicaran medidas de ahorro y eficiencia energética, se podría reducir el consumo de energía en un 30%, lo que supondría un ahorro de 9.000 millones de euros al año y una disminución de las emisiones de CO2 en 24 millones de toneladas.

Según el estudio de Repsol, el consumo medio de electricidad de un hogar español es de 3.272 kWh/año, lo que equivale a un gasto de unos 600 €/año. Si se aplicaran medidas de ahorro como cambiar las bombillas por LED, usar electrodomésticos de bajo consumo, regular la temperatura del termostato o apagar los aparatos en stand-by, se podría ahorrar hasta un 40% de electricidad, lo que supondría un ahorro de unos 240 €/año por hogar.

Llegados a este punto algunos podríamos pensar que no merece la pena el esfuerzo por sólo 240 €/año, pero no debemos dejar que el árbol no nos deje ver el bosque:

  1. Si colaboramos todos ahorraríamos 9.000 millones de euros, y no sólo nos quedaríamos así, sino que se crearía una economía alrededor del ahorro, por la que se generarían impuestos que ayudarían a bajar la presión fiscal en el hogar.
  2. Además, si colaboramos todos, ahorraríamos 24 millones de toneladas de CO2, con lo que ayudaríamos a reducir el impacto del cambio climático, que es una de las mayores amenazas para la humanidad y la biodiversidad, limitando el aumento de la temperatura global, y mejoraríamos la calidad del aire y la salud de las personas, especialmente en las zonas urbanas.
     

¿No crees que es de egoísta no ahorrar electricidad aunque tú puedas pagarlo?

Pero, ¿qué se debe hacer en una casa para conseguir un ahorro en electricidad? Algunos de los consejos más útiles y sencillos que puedes aplicar pasan por cambiar tus hábitos de consumo y por cambiar electrodomésticos por otros más eficientes:

  1. Elige bombillas y lámparas LED de bajo consumo, que pueden ahorrar hasta un 80% de energía respecto a las incandescentes o halógenas. Además, duran más y ofrecen una buena calidad de luz.
  2. Aprovecha la luz natural y apaga las luces cuando no sean necesarias. Abre las cortinas y persianas durante el día y sitúa los muebles y las zonas de trabajo cerca de las ventanas. Por la noche, usa solo la iluminación que necesites y evita dejar luces encendidas en habitaciones vacías.
  3. Desconecta los aparatos que no uses, especialmente los que tienen modo stand-by, como el televisor, el ordenador, el microondas o el cargador del móvil. Estos aparatos siguen consumiendo energía aunque no estén en funcionamiento, y pueden representar hasta un 10% del consumo eléctrico de una casa.
  4. Adapta tus hábitos de consumo a las tarifas con discriminación horaria, que ofrecen precios más baratos en determinadas franjas del día. Aprovecha estas horas para usar los electrodomésticos que más consumen, como la lavadora, el lavavajillas, el horno o la plancha. También puedes programarlos para que se enciendan automáticamente en estos horarios.
  5. Usa los electrodomésticos de forma eficiente, eligiendo los programas más cortos y ecológicos, llenando bien la carga, limpiando los filtros y las resistencias, y regulando la temperatura adecuada. Si tienes que renovar algún electrodoméstico, opta por los de clase A o superior, que consumen menos energía y agua.

¿Qué conseguirás al ahorrar electricidad en casa?

  1. Reducirás el coste en facturas de luz, agua y gas, dinero que podrás destinar a otras cosas.
  2. Contribuirás a la protección del medio ambiente y la salud. Al consumir menos energía, se emiten menos gases de efecto invernadero y se reduce el impacto del cambio climático. También se evita la contaminación atmosférica, acústica y lumínica, que afecta a la calidad del aire y al bienestar de las personas y los animales.
  3. Harás país, al fomentar la eficiencia y la innovación energética. Al consumir menos energía, se incentiva el desarrollo de nuevas tecnologías y fuentes de energía más limpias, renovables y sostenibles. También se mejora el uso de los recursos y se evita el despilfarro y la dependencia de otros países.
  4. Aumentarás el valor de la vivienda. Al consumir menos energía, para mantener el confort, además de cambiar los hábitos se podrían hacer inversiones en mejorar el aislamiento, la generación fotovoltaica, la iluminación y la climatización de la casa, que además de hacerla más cómoda y agradable, le permite obtener una mejor calificación energética, lo que aumenta el valor de la propiedad en el mercado.
  5. Tu vivienda no perderá valor, ya que el Real Decreto 390/2021, que entrará en vigor en 2025 o 2026, establece que todos los edificios de viviendas existentes tendrán una calificación energética mínima E para 2030, y mínima de D para 20334. Esto implica que los edificios que no cumplan con estos requisitos deberán realizar obras de mejora de su eficiencia energética, o de lo contrario no podrán venderse o alquilarse.